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La casa automovilística estadounidense General Motors (GM) adquirió en  1925 la alemana Opel y la inglesa Vauxhall y pronto inició la producción  con licencia de sus propios automóviles, entre los cuales había marcas de  coches y camiones de alta calidad como Cadillac y La Salle. La depresión económica mundial de aquellos años, aunque no fue un problema  que ocurrió en medio de estos eventos felices, produjo el desempleo de muchos  trabajadores y la empresa dedicó sus esfuerzos a revitalizar la economía de su  propio país. Inglaterra también rebosaba de desempleados y GM cambió de la  producción con licencia a la producción única de Vauxhall, con lo que contribuyó a la mejora del empleo. En 1930, los camiones de Chevrolet y de General Motors  también desaparecieron naturalmente del mercado y Vauxhall lanzó la marca de  camión Bedford al año siguiente.  Los camiones Bedford Aunque había iniciado esta nueva marca de camiones, la empresa, que seguía  afiliada a General Motors y Bedford y carecía de la fuerza para producir sus  propios componentes, debía conseguir muchas piezas de fabricantes en la zona  circundante que había alimentado GM en el momento de la producción con  licencia. El camión tenía un motor de 6 cilindros en línea de 3.500 ce que produjo  Wonder McCairns Motors, aunque, en la práctica, fuera un producto de General  Motors. La transmisión, el diferencial y otros componentes principales de la  dirección eran productos de mucha precisión con el respaldo de General Motors.  Su fiabilidad era superior a otros fabricantes de automóviles británicos y, al ser  conocida como una gama excelente de camiones, dominaron el mercado  británico. En 1939, Bedford anunció un nuevo modelo conocido como el tipo O. El  camión tenía dos versiones: la OS (shortwhee/base, de distancia corta entre  ejes) y la OL (long whee/base, de distancia larga entre ejes). Aunque ambas  versiones eran vehículos de 3 toneladas, en función de la necesidad de uso, era  posible elegir el chasis de uno o de otro. El tipo O tenía un motor de gasolina de  6 cilindros de 3.500 cc, como ya mencionamos, transmisión de cuatro  velocidades, engranaje cónico de dentadura espiral en el eje posterior y frenos  hidráulicos que aportaban gran fiabilidad. En el caso de vehículos especiales  como coches de bomberos, Bedford instalaba el chasis con las ruedas, el capó,  las luces y una cabina (se podía elegir una cabina doble o sencilla, pero el modelo  OS sólo podía llevar la sencilla) y los mandaba a la sección de carrocería. Aquí el  tipo O cambiaba completamente de aspecto para convertirse en un vehículo de  pasajeros con el famoso perfil anterior y con una forma única que caracterizaba  al radiador en los automóviles que producía Vauxhall. También se volvió a diseñar  la cabina con líneas más redondeadas y aerodinámicas. Además, como la sección  de carrocería instaló equipos basados en pedidos de parques de bomberos  distintos, práctica-mente no había vehículos con las mismas especificaciones.
Historia del Bedford    La historia del Bedford comienza con Vauxhall hace  sólo un siglo, en 1903, cuando anunció un automóvil  equipado con un motor monocilíndrico con una  potencia de 5 CV; así entró a formar parte de los  fabricantes de automóviles. Mientras debutaba este  automóvil, algo mejor que un carro sin caballos, el  modeloT de Ford aparecía en EE UU más allá del  Atlántico. El Ford T tenía una forma adecuada como  automóvil y rápidamente se produjo en serie, con un  precio bajo que un ciudadano medio podía permitirse.  El socio americano de Vauxhall se erigió en el mundo  como líder en el sector de automóviles, pues  promovió una globalización y avanzó con una  campaña de exportaciones agresiva en Europa. Sin  embargo, los países europeos respondieron con un  aumento de las tarifas de importación a fin de  proteger la industria nacional y los fabricantes de  automóviles de EE UU, en dificultades, adquirieron las  empresas europeas que fabricaban automóviles y  pasaron a la producción local.  
Bedford - 1939
  Coche de bomberos Bedford de la ciudad de Liverpool  Liverpool, por aquel entonces, era una ciudad con hileras de casas  antiguas y con una complejidad de calles que obstruía enormemente  las labores antiincendios. Dado que casi todos los coches de  bomberos estaban equipados con grandes depósitos y largas  escaleras, el modelo de chasis largo se utilizaba mucho. Sin embargo,  este modelo, que se basaba en las condiciones de uso mencionadas,  incluía un depósito pequeño de 1.135 litros en el chasis del modelo  OS y una potente bomba de 2.250 litros/minuto, sobredimensionado  con respecto al depósito. Además, la manguera, enrollada en lo alto  del depósito, tenía una longitud de 210 metros. Tenía dos escaleras  de madera de unos 3,S metros de longitud que, obviamente, no  estaban concebidas para utilizar en rescates. Dada su pequeña  estatura, podía maniobrar por calles estrechas gracias a su pequeño  tamaño y a la posibilidad de efectuar giros rápidos, y podía extinguir  llamas con una potente fuerza de descarga de agua antes de que se  expandieran en un gran incendio. Por lo tanto, se trataba de un  vehículo especialmente fabricado para operaciones de extinción de  fuegos. Aunque los coches de bomberos aumentaron en tamaño a  medida que los edificios aumentaron en altura, sigue siendo  importante tener vehículos como éste para las actividades  preliminares contra incendios. La razón por la cual este coche de  bomberos ha ganado popularidad entre los aficionados es  probablemente el aspecto resuelto de esta pequeña carrocería  montada con un equipo tan potente.
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